JAVIER BURGOS: EL FRAUDE DE LA VIVISECCION DE LOS LABORATORIOS FARMACÉUTICOS

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LA PRÓXIMA VEZ QUE TE ENFERMES MAS TE VALE IR AL VETERINARIO”

por Ángel Padilla.2020.

ENTREVISTA JAVIER BURGOS, PRIMER DENUNCIADOR CONTRA LOS LABORATORIOS DE PRODUCTOS FARMACÉUTICOS, QUE PRACTICAN LA VIVISECCION PARA FABRICAR MEDICAMENTOS.

Entrevista a Javier Burgos, denunciador del fraude de la vivisección perpetrado por la industria médica y farmacéutica

Mucho es lo que habría que decir sobre Javier Burgos, debido a la militancia de toda una vida contra la tortura animal en los laboratorios científicos que experimentan con animales (que él nos explicará que no sólo son enormemente crueles dichos experimentos sino totalmente inútiles y, además, contraproducentes para la humanidad). Con esto ya tendríamos presentado al experto, más diremos también que nació en Barcelona en 1945, estudió Derecho e Idiomas Modernos y en 1971 se trasladó a Los Ángeles, donde trabajó como profesor de idiomas en universidades y fundó una asociación antiviviseccionista que trajo de cabeza a los científicos que experimentan con animales, en concreto al cirujano Leonard Bailey, quien trasplantó un corazón de mandril a una niña norteamericana que acabó muriendo pocos días después. Burgos produjo el documental Hidden Crimes (Crímenes Ocultos), en el que se recogen imágenes filmadas en los laboratorios viviseccionistas por ellos mismos y por el Frente de Liberación Animal (ALF) de Estados Unidos. La película fue vista por millones de estadounidenses.

Desde hace unos tres años Burgos ha vuelto a España y desde aquí quiere reavivar el discurso de la verdad sobre la tortura cotidiana a los animales bajo falsedades cruentas para ellos y para nosotros.

Estamos ante una entrevista de cierta longitud, mas tanto caudal de conocimiento -la primera intervención pública de Javier Burgos en España después de su intensa militancia en América- no puede expresarse en menor espacio.

Cuéntanos sobre la SUPRESS (asociación antiviviseccionista, Students United Protesting Research on Sentient Subjects), constituida por miles de miembros y que fundaste en Los Ángeles, California).

Mi vida cambió de la noche a la mañana un domingo, el 26 de octubre de 1980. Unos días antes había visto un pequeño anuncio en el periódico Los Angeles Times en el que se anunciaba una manifestación para denunciar la vivisección, palabra cuyo significado aprendí aquel fatídico día. (“Vivisección: disección practicada en un animal vivo.”) Estaba muy bien organizada y recuerdo con horror que tenían expuestas unas 15 o 20 fotografías de enorme tamaño en las que se mostraban todo tipo de animales en situaciones dantescas, fotos obtenidas en algunos de los principales laboratorios estadounidenses.

Mi primera reacción fue la de creer que los organizadores de esta manifestación estaban locos de remate! Lo que mostraban las fotos tenía que estar trucado, no era posible que esto pudiera ocurrir en pleno siglo XX y en un país civilizado! ¿Cómo era posible que yo, una persona con estudios universitarios, políglota y que había viajado mucho, no tuviera ni la más remota idea de una cosa tan horrible y que además supuestamente ocurría diariamente en todos los países del mundo?

Después de hablar con los organizadores y percatarme de que poseían mucha información que demostraba que lo que decían era cierto, mi primera reacción de no querer afrontar la verdad dio paso a tener que aceptar que esta atrocidad realmente ocurría.

Fue a principios de 1981 que decidí fundar una organización para informar y educar. Tenía que hacer algo. Era imposible saber lo que ocurría y no hacer nada. Totalmente imposible. Pero al mismo tiempo supe que el camino a recorrer estaría lleno de dolor, de problemas de todo tipo, que lo que me esperaba era una lucha constante, una lucha sin cuartel. Supe que mi vida cambiaría totalmente, mis planes de futuro se irían al traste. Pero ignorar lo que había visto y oído era simplemente imposible. De ahí nació SUPRESS, un nombre un tanto enrevesado, pero que fue difícil cambiar debido al éxito casi inmediato de la organización. Fue en los años 90 que también registramos el nombre The Nature of Wellness, un nombre que creímos sería más asequible.

Como había sido profesor, pensé que lo mejor era que me concentrara en la juventud, en los estudiantes, quizás ellos, algún día, podrían abolir este rito medieval.

Realizaste desde la SUPRESS masivas manifestaciones. Hoy, ves que todo sigue igual. ¿Cómo poder sacar del limbo de la normalización de la “utilidad” de la experimentación con animales a la gente? ¿Cómo es posible que algo tan de sentido común, inútil, prosiga y prosiga, matando billones de perros, conejos, ratones, primates, caballos… impunemente?

Hay tanto que explicar que es difícil saber por dónde empezar.

Los dos problemas principales son que, primero, el público no tiene idea de lo que ocurre en los laboratorios y centros de “investigación científica” ya que solamente los “investigadores” tienen acceso a ellos. Los vivisectores los protegen muy celosamente porque saben que si la gente viera el inimaginable horror que se esconde de puertas adentro, habría una revolución. El segundo problema, el mucho más difícil y complicado, es que la gente está convencida de que, en general, tanto los experimentos con animales (animal experimentation), como las pruebas de fármacos y productos químicos de todo tipo con animales (animal testing) han sido y siguen siendo inmensamente beneficiosos para la humanidad. Y es aquí donde radica el problema. Los grandes poderes médicos, químicos, farmacéuticos y casi todos los demás poderes económicos que rigen el mundo han realizado una gran labor convenciendo a la totalidad de la humanidad (sí, la totalidad) de que la vivisección es esencial y que “salva vidas humanas”.

Fijémonos bien, que esta celebérrima consigna (mantra) de “salva vidas humanas” se usa constantemente y con innegable éxito para justificar las más absurdas y atroces actividades que se puedan concebir. Y si se quiere hacer que la consigna sea todavía más punzante y efectiva, se convierte en “salva las vidas de los niños” (“Saves human lives” “Saves children’s lives”).

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